Nuestro modo de pensar tiene un papel fundamental en cómo NOS SENTIMOS y en cómo NOS COMPORTAMOS. En nuestra vida en muchas ocasiones lo que nos hace sufrir son los pensamientos que nos vienen a la cabeza sobre cómo interpretamos lo que nos ha sucedido, el comportamiento de otras personas, aquello que tenemos que hacer, aquello que deseamos y no logramos… Por todo ello, es necesario tener en cuenta que nuestros sentimientos se deben más a la forma de percibir lo que nos sucede que al acontecimiento en sí mismo o a la propia situación.

La forma de pensar sobre ciertas situaciones tiene una valor muy importante porque puede condicionar nuestra manera de actuar, de expresar nuestras emociones y de relacionarnos con los demás. Todos nosotros tenemos un diálogo interior con nosotros mismos, si dicho diálogo no se ajusta del todo a la realidad creará en nosotros emociones desagradables. Pongamos un ejemplo – En clase a Pablo le toca dar su opinión cuando uno de sus profesores en la facultad le hace una pregunta, Pablo no contesta correctamente porque no sabe la respuesta, sin embargo puede ver que las caras de sus compañeros son de sorpresa e incredulidad e incluso escucha alguna risa. Pablo a partir de este momento se va a poner nervioso cuando le pregunten en clase, intentará evitar este tipo de situaciones e incluso puede llegar a mostrarse algo más hostil con algunos de sus compañeros. ¿Cómo ha procesado Pablo esa situación? Ha elaborado su propio diálogo interior “Siempre digo tonterías”;”Es muy desagradable y horrible”;”Soy un tonto y los demás son malas personas por reirse”;”No voy a soportar que me ocurra lo mismo”.¿Qué hubiera pasado si ante esa misma situación hubiera tenido otra forma de entender las cosas de un modo más objetivo?. Pablo podría pensar “Prefiero hacer las cosas bien pero tengo derecho a equivocarme. Es normal que me moleste un poco que se rían pero eso no demuestra que sean malas personas. Probablemente les ha hecho gracia y tengan ganas de divertirse. La próxima vez lo podré hacer mejor”. De esta manera su comportamiento y sentimientos hubieran sido también diferentes, así por ejemplo les podría haber preguntado que les habría hecho tanta gracia y hasta puede que se riera él mismo .

Como dice Stephen Crane ” El que puede cambiar sus pensamiento puede cambiar su destino”

Es nuestra responsabilidad elegir pensar de forma positiva o negativa. Una persona positiva es consciente de las debilidades que puede haber en uno mismo y en los demás, pero aún así logra dirigir la atención hacia los aspectos positivos.

Para concluir, recordemos que un pensamiento tiene poder para cambiar nuestro estado de ánimo.

“Nadie puede elegir hacerte inferior sin tu consentimiento” (Eleanor Roosevelt)

“Si todo saliera como yo quiero, jamás experimentaría nada nuevo y mi vida sería una terrible sucesión de éxitos insípidos” (Hugh Prather)

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